Maruja Braekman

(Bélgica)

“… lo que tienen los chilenos también aunque están con mucha miseria, tienen un sentido, así de pasarlo bien, encuentro yo, aunque están con muchas cosas y problemas, pero aprender eso que no es normal y que se puede confiar en los amigos y contar con ellos también, eran cada vez las mujeres más responsables de sus vidas, tomaban sus vidas un poco en sus manos”, recuerda María desde su casa en Bruselas. Esta joven belga, cristiana de bases, llegó en 1966 a trabajar en con mujeres en las poblaciones del puerto de Talcahuano, al sur de Chile. Allí se desencadenó un profundo cambio personal y político. .

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