Mario Céspedes Gutiérrez

(Santiago de Chile,1921 – Santiago de Chile, 2007)

Mario Céspedes “el profesor” – como le gustaba que lo llamaran – nació en el antiguo barrio de Recoleta en Santiago. Desde sus tiempo de estudiante en el Liceo “Valentín Letelier” fue un activo organizador de grupos de teatro y concursos radiales, los que recién surgían en la radiotelefonía chilena. Esta pasión por la radio y la cultura lo acompañaría hasta el final de sus días. En 1959, siendo profesor en el Instituto Nacional y en la Universidad Técnica del Estado (Hoy Universidad de Santiago) fue llamado por el rector de la Universidad de Concepción, David Stitchkin, para fundar la radio de la universidad, la que debía poner énfasis en programas culturales y educativos. Allí se trasladó con su esposa, la historiadora Lelia Garreaud y la radio salió al aire por primera vez el 14 de septiembre de 1959 con Céspedes como director y locutor. A raíz de los grandes sismos que sacudieron la región en los días 21 y 22 de mayo de 1960, la Radio UdC se hizo conocida por su importante labor solidaria transmitiendo día y noche, enviando mensajes y canalizando la ayuda a los damnificados. Fueron también emblemáticos los programas de radio-teatro, como “La patria nació en septiembre”, con libretos de Lelia Garreaud y la conocida entrevista que Céspedes hizo a Violeta Parra en enero de 1960, durante el encuentro “Claves Para el Conocimiento del Hombre de Chile”.

Cumplida su labor en Concepción, a principios de los sesenta Mario Céspedes se incorpora a trabajar como docente en la Universidad de Chile y abraza con fuerza los ideales de la Reforma Universitaria. Con este espíritu, forma parte de los fundadores de las escuelas de Periodismo y de Sociología de esa casa de estudios donde asume las cátedras de Historia Social y Política de Chile y de Historia de la Cultura. Pero no abandona la radio: lleva a cabo importantes programas culturales, como la Enciclopedia del Aire y el famoso concurso Cumpla su deseo con CRAV, que marcaron época en la radiodifusión chilena, antes de la televisión. Asume como director artístico de Radio Agricultura y trabaja en el recién estrenado Canal 9 de la Universidad de Chile. Cuando Allende llega a la presidencia en 1970, Mario Céspedes ya es un comunicador muy conocido; el presidente lo llama entonces para ser miembro del Consejo Nacional de Televisión y pensar una televisión pública de calidad. Desde TVN Céspedes realiza el programa “Chile a la vista” que consistía en cápsulas breves sobre historia de Chile, las que se emitían cada día en vivo durante la hora de almuerzo. Chile a la vista fue un experimento de educación política pues mostraba episodios de la historia de Chile de una perspectiva social revolucionaria, interrumpiendo la historia oficial.

Pero, el Golpe Cívico-Militar de 1973 terminó abruptamente con estos quehaceres, Mario Céspedes fue exonerado de sus cargos en la Universidad de Chile, detenido por los militares el 13 de septiembre de 1973 y conducido al Estadio Chile (hoy Estadio Victor Jara), utilizado como centro de detención y tortura. Allí, según su propio testimonio, se encontró en la fila de los prisioneros con Víctor Jara, quien le gritó: !“hermano”! y se le abalanzó para abrazarlo… horas después Víctor Jara sería asesinado y él trasladado al Estadio Nacional. De allí, junto a un millar de prisioneros políticos fue trasladado al norte a la antigua oficina salitrera de Chacabuco, convertida en campo de prisioneros en noviembre de 1973. Acusado de “traición a la patria” y de “mancillar el honor de la Fuerzas Armadas”, pasaría 1 año en el campo sin que el juicio llegara a realizarse.

De las memorias de los prisioneros de Chacabuco se cuenta que durante la celebración de una festividad militar durante 1974, el comandante a cargo “pidió” a Céspedes que en su calidad de historiador dijera algunas palabras. El acto se celebró en el antiguo teatro de la oficina y se dispusieron sillas adelante para las autoridades militares mientras el conjunto de presos fue colocado atrás, de pie. Luego de escuchar el himno nacional y de una breve presentación a cargo del comandante, se le dio la palabra al profesor: éste comenzó lentamente recordando lo acontecido en la fecha en cuestión y fue poco a poco relatando los hechos históricos, citando personajes y anécdotas con tal detalle y erudición que los militares se miraban y asentían con la cabeza. El profesor proseguía: “porque como de seguro sabrán nuestros distinguidos militares, lo que realmente ocurrió aquel día….blá, blá, blá”. Mientras el profesor crecía con cada palabra la fila de los oficiales parecía hundirse en un foso de ignorancia y patetismo. Atrás, en la galería de los presos, que también se hacía gigante, las caras no podían ya contener la risa y los cuerpos se regocijaban con la digna venganza. Fue un día victorioso.

Liberado, Mario Céspedes parte junto a su esposa al exilio en Costa Rica. Allí su amigo, el intelectual Carlos Monge Alfaro por entonces rector de la Universidad de Costa Rica, le abre las puertas de la universidad y el profesor da clases de Historia de la Cultura y trabaja diariamente en la Radio Universitaria, además de escribir artículos para el diario El Excelsior de San José. Durante los siete años que permanece en Costa Rica publica además dos antologías poéticas: Recados para América con textos de Gabriela Mistral y una antología de Vicente Huidobro. En 1981 regresa a Chile y a pesar de las dificultades de la época, Radio Chilena lo contrata como uno de los locutores de su informativo «Primera Plana». Con el tiempo vuelve parcialmente a la docencia dando clases en la Universidad Diego Portales, pero nunca le es restituida su cátedra en la Universidad de Chile. En los 80s junto a Lelia Garreaud realizan un largo trabajo de investigación que culmina con la publicación del Gran Diccionario Biográfico Cultural de Chile (Alfa Editores, 1988). El profesor continuó trabajando, leyendo a Tolstoi y Pio Baroja y realizando programas radiales de cultura, hasta que el Alzheimer lo silenció en sus últimos años. Falleció en 2007 a los 86 años de edad.

4 “Mario Céspedes Gutiérrez

  1. Tan bellas y entretenidas personas que eran tus padres Lelia. Los recuerdo siempre con mucho cariño. Ambos eran un amor, inteligentes, buena onda, cálidos y solidarios.

  2. Gran maestro, historiador y hombre de Radio, cultísimo y notable interlocutor cuyos valores no han sido suficientemente difundidos.

  3. Un gran orgullo haber conocido y compartido muchos momentos con este hermoso ser humano, bondadoso, generoso y con buen sentido del humor. Eternamente agradecida.

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